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miércoles, 12 de junio de 2013

Reflexionando O' Belén: Hijos favoritos. Como equilibrar la balanza


Un estudio realizado  por Catherine Conger, profesora de Desarrollo Humano y Comunitario de la Universidad de California en Davis, reunió a un grupo de 384 pares de hermanos y a sus padres, revelando que si una madre y/o un padre tiene una marcada preferencia por uno de sus hijos/as, estos tendrán un menor bienestar emocional cuando sean adultos.

Mientras que los otros pueden sentir resentimiento, los favoritos pueden experimentar el rechazo de sus hermanos y sobre - estrés por las expectativas de sus progenitores.

Al final, concluyó que el 65% de las madres y el 70% de los padres exhibían una clara preferencia por uno de sus hijos, normalmente el más mayor.

  • Además el 85% de los hijos/as percibe favoritismo hacia uno de ellos/as.
Es normal que los padres sientan mayor afinidad por alguno de sus hijos/as pero deben de ocuparse en crear vínculos diferenciados de acuerdo a la personalidad de cada niño.

CÓMO EQUILIBRAR LA BALANZA
  • Entendiendo que los hijos/as son diferentes a los padres e incluso pueden tener talentos e intereses completamente opuestos.
  • Las normas del hogar deben de ser claras y exigir su cumplimiento a todos los hijos/as, matizándolas sólo de acuerdo con la edad de cada hijo/a.
  • Evitando proyectar en los hijos/as los objetivos que los padres no alcanzamos en nuestra niñez.Eso implica No ver a los hijos/as como medio de realización personal.
  • Si nuestros hijos/as se quejan por el favoritismo hacia un hermano/a, es un tema que tendremos que hablar con él/ella y proponer soluciones.
El favoritismo no necesariamente genera una reacción traumática en los niños, pero nosotros como psicólogos, aconsejamos tratar de crear vínculos especiales con cada hijo/a.
  • La clave es que ninguno se sienta menos querido/a.


lunes, 10 de junio de 2013

CONCILIAR II: LA IMPORTANCIA DE UNA AUTORIDAD POSITIVA. Lo que hemos de hacer como padres.

En el post Life Balance del lunes pasado, aprendimos como conciliar evitando algunos errores, que como padres mantenemos con nuestros hijos y siendo conscientes de esto nos evitaremos muchos disgustos en la vuelta del trabajo a casa.

Una vez que sabemos lo que hemos de evitar, hoy la Fundación O’Belén os quiere acercar algunos “trucos” sencillos que trabajamos en profundidad en las escuelas de familia - empresa, para fomentar la armonía  y reducir los problemas familiares, encaminados a ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar, como ya os anticipamos la semana pasada.

Estas pautas sólo requieren, por un lado, del convencimiento -muy importante- de que son efectivas y, por otro, de llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar en el anterior post de  los errores. 
En este post de hoy,  enunciaremos brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

  • Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego.
  • Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien".
  • Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario.
  • Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal.
  • Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada.
  • Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres.
  • Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo.
  • Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar

Todo esto sin olvidar que Educar es estimar. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

Feliz día de conciliación.



lunes, 3 de junio de 2013

CONCILIAR I: LA IMPORTANCIA DE UNA AUTORIDAD POSITIVA. Lo que hemos de evitar como padres.

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestros hijos e hijas. Debemos marcar límites y objetivos claros que les permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia, esto suele ocurrir debido a que pensamos que pasamos más tiempo en el trabajo, fuera de casa,  que con ellos… y entonces empiezan los problemas. 
Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad? 

En  algunas de las charlas que la Fundación O’ Belén ha impartido en Escuelas de Familia - Empresa, hemos tratado cuestiones como:
- Una madre nos pregunta: ¿Qué hago si mi hijo está subido  de pie en la silla y no quiere bajar?
-
 Dígale que baje, - le dice el formador.
-
 Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- responde la madre con voz de derrotada.
-
 ¿Cuántos años tiene el niño?- preguntamos.
-
 Tres años - afirma la madre.
Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando  impartimos formación en  dichas ”Escuelas de Familia”. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque a nuestra formación asistan los dos. El padre por norma general simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque  no hay que olvidar que el problema es de los dos, evidentemente.
¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional/ laboral  y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació su hijo/a?
Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños/as primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres, que influye en todos sus ámbitos de actuación. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo/a adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos/as?
Quizá los que nos leéis en alguna ocasión habéis cometido cada uno o alguno de los errores que a continuación mencionamos. No os preocupéis por ello. No es un desastre. 
Es lo normal, en cualquier persona que intenta educar todos los días. Y esto, tiene su parte positiva. Quiere decir que intentáis educar, lo cual ya es mucho.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres, madres y familias:
  • La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño/a, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo/a que hace "fechorías"(y saben muy bien que las hacen) que sus padres no corrigen, piensa que es porque estos ni lo estiman ni lo valoran. Los niños/as necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.
  • Ceder después de decir no. Una vez que se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no y este es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando vayamos a decir no a nuestros hijos, hay que pensarlo bien, porque no hay marcha atrás. Si le ha dicho su hijo/a que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, no puede ver la televisión aunque nos pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Así que pensemos en lo que vamos a decir a nuestro hijo/a y si lo vamos a poder cumplir. En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.
  • El autoritarismo. Es el otro extremo de  la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que como padres queremos, sin que demos lugar a negociación o reflexión alguna por su parte, anulando su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es lograr una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, sin iniciativa. Es tan negativo para la educación como la permisividad.
  • Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños/as han de tener referentes y límites estables. Las reacciones de los padres han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también, hayamos tenido el día que sea en el trabajo…
    Igualmente es fundamental la
     coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice  que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar y viceversa. No debe caer en la trampa de que alguno de los dos diga: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma", ya que hay determinadas pautas de convivencia que previamente ambos padres deben de establecer, para  hacer y ser “equipo”, esté uno u otro en casa.
  • Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos, somos conscientes. De hecho toda persona sincera, que educa, reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva deterioro de la autoestima para el niño/a. Además, a todo se acostumbra uno. Los niños/as también se amoldan a los gritos a los que cada vez harán menos caso, consiguiendo sólo desesperarnos y lograr una situación totalmente desbocada, recordemos:”Perro ladrador, poco mordedor”. 
  •  Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira puede pasar fácilmente a otras conductas más graves: enfado mantenido, descalificaciones e incluso conductas completamente descontroladas, que son palabras mayores. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...
  • No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño/a aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza su padre/madre, menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.
  • No Negociar. ya que hacerlo supone autoritarismo y abuso de poder y por lo tanto incomunicación. Camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.Así se debe negociar aquello que consideremos que se puede, (un no como hemos visto, es innegociable) pero dar la opción de negociar implica flexibilidad y apertura al cambio.
  • No escuchar.  unos buenos padres son los que escuchan a su hijo aunque estén hablando por teléfono, si en ese momento no puedo atenderle, se lo hago saber y  retomo la conversación, cuando le pueda escuchar con todos los sentidos. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.
  • Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos/as. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos/as  olvidamos que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admitimos en los demás nos es difícil soportar cuando se trata de nuestros hijos/as, en los que sólo se ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño/a aprenda" caemos en el error de repetirlas una y otra vez, sin lograr así un aprendizaje.

En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente de forma consistente y sabiendo que nuestros hijos/as han entendido lo que les solicitamos. Así lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.


En el próximo post hablaremos de pautas para ofrecer un desarrollo equilibrado a nuestros hijos/as y mejorar la convivencia familiar siendo corresponsables.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Reflexionando O’Belén, La importancia de la Familia.


Hoy  15 de mayo, es el Día Internacional de las Familias. Por eso desde esta sección y por el trabajo que la Fundación O’Belén realiza con los menores y sus familias, queremos reflexionar acerca de cómo todos y especialmente las familias,  podemos educar a niños felices.



La familia es la unión de personas que comparten un proyecto vital en común. Entre los miembros de la misma familia se generan fuertes sentimientos de pertenencia y de compromiso personal; estableciéndose relaciones intensas de afectividad, reciprocidad y dependencia. Estas características hacen que la familia tenga características muy especiales y con unas funciones muy importantes dentro de nuestra sociedad.

Que los niños nazcan y crezcan en una familia tiene una enorme importancia en su desarrollo y los padres tienen la responsabilidad de asumir nuevas funciones para asegurar que su hijo se desarrolle de forma plena en el seno de su familia. Estas funciones son:

El desarrollo de la propia imagen y de la autoestima
La familia es el marco principal donde el niño va a ir creando la imagen de sí mismo, su autoconcepto, y donde va estableciendo la valoración positiva o negativa de sí mismo, es decir, su autoestima. El lograr un entorno donde el niño/a pueda generar una imagen personal de sí mismo/a y una autoestima positiva es un aspecto fundamental de la tarea que tienen que asumir los padres.
El desarrollo de la personalidad
Relacionado con el desarrollo del autoconcepto está el desarrollo de la personalidad. La familia es el primer escenario en el que el niño va relacionarse con otros miembros de su especie y por lo tanto, donde va a desarrollar un estilo de comportamiento determinado, los padres son modelo de sus hijos/as en todo momento, por eso es importante que nosotros trabajemos lo que les queremos transmitir y no arrastremos las situaciones del día, emociones, ideas que vivimos en otros contextos como por ejemplo el laboral.
La transmisión de valores y la cultura
La familia va a ser el primer elemento de transmisión de los valores éstos, van a ser la base de la socialización del niño en una cultura determinada con unas determinadas costumbres y con un determinado bagaje cultural.
El desarrollo emocional
La familia supone para los hijos, el apoyo seguro donde experimentar e ir aprendiendo a ser persona. El apego y los vínculos emocionales padres e hijos son el elemento clave que asegure el bienestar psicológico y emocional del niño. Teniendo una base segura, el niño puede afrontar las situaciones nuevas que la vida le va a ir ofreciendo, construyendo su autoconcepto, sus propios principios éticos y su personalidad.

En definitiva, la familia es la base fundamental de la socialización de los niños y niñas, aunque no en exclusiva. La escuela, los amigos e incluso los medios de comunicación van a ser otros escenarios fundamentales en el aprendizaje. Sin embargo, aunque todos ellos son importantes, la familia es el único escenario permanente y seguro que el niño va a disfrutar, los amigos varían, en la escuela cambian los profesores y los compañeros pero, los padres sin embargo, permanecen y por ello, van a ser las figuras de referencia a lo largo de la vida.


lunes, 6 de mayo de 2013

Vida O´Belén

Como anuncia el título, O´Belén da continuamente vida a sus Blogs, por lo que os queremos acercar las últimas novedades que nacen en ellos, desde esta sección que comenzó hace unos días y que os recordamos,  que la podréis ver de forma quincenal:






Aquí os dejamos las últimas noticias del blog de la Fundación Internacional O`Belén con los menores, http://obelenconlosmenores.blogspot.com.es/   
donde además estamos de estreno 

  •  un nuevo canal de distribución Issu , os espera, que... ¿todavía no lo has visto?  pues te adelantamos que dicha plataforma está diseñada para compartir publicaciones en pdf interactivas, y donde además podréis encontrar todo lo que queráis sobre la FIOB. http://issuu.com/fundacionobelen, 

¡eso sí! danos un poco de tiempo para llenarla de lo que te interese, mientras nos dejas  tus propuestas.

Otro interesante Blog es el de nuestro Equipo Esperi conectando semillas donde estos días se ha hablado de
  • Estrés, que no sólo afecta al mundo laboral  y adulto, como hemos contemplado en Lifebalance, Así que entra y descubre a qué otras etapas puede afectar y cómo paliarlo también nos han informado de la importancia de una buena alimentación en los niños y
  • las claves para evitar el sobrepeso infantil y de cómo los adolescentes buscan su identidad social con el post, que se refiere a las
  • tribus urbanas.
Esperamos que os guste la vida de O´Belén y disfrutéis con ella.


Para cualquier sugerencia e información sobre Lifebalance: http://www.obelen.org/lifebalance/LifeBalance/Bienvenida.html




miércoles, 24 de abril de 2013

Reflexionando O`Belén:¿CUÁNTO VALE TU TIEMPO?


La noche había caído ya;  sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido. El motivo bien valía la pena; estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente cuando se abrió la puerta.

El niño se incorporó como impulsado por un resorte y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto:
- Papá ¿cuánto ganas por hora?... dijo con ojos muy abiertos.

Su padre entre molesto y cansado, fue tajante en su respuesta:

- mira hijo, eso no es necesario que lo sepas, anda,  vete a dormir que ya es tarde.

- Si papa, pero por favor solo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo?, reiteró suplicante el niño. 

Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir:
- Cien pesos 

- Oye papá, ¿Me podrías prestar cincuenta pesos? Preguntó el pequeño. 

El padre se enfadó y tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo:

- Así que por eso quieres saber cuánto gano ¿no?, vete a dormir, no me molestes  y no seas aprovechado...

El niño se alejó tímidamente, al meditar lo sucedido el padre comenzó a sentirse culpable. Tal vez necesita algo -pensó- y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo.

 Con voz suave le preguntó:

- ¿Duermes hijo? 

- Dime papá, respondió entre sueños.

- Aquí tienes el dinero que me pediste.

- Gracias papá, -susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada de donde sacó varias monedas.

-¡¡Ya está!! -gritó jubiloso- "tengo cien pesos"

- Papá, por favor "¿Me podrías vender una hora de tu tiempo?"...






martes, 9 de abril de 2013

¿CÓMO NOS CUIDAMOS EN NUESTRO ENTORNO LABORAL?. BUENAS PRÁCTICAS PARA LA PROMOCIÓN DE LA SALUD MENTAL EN EL TRABAJO


Ayer,  7 de abril se celebró el día mundial de la Salud, haciéndonos eco de dicha fecha,  la Fundación internacional O’Belén quiere colaborar con la salud y reflexionar  acerca de cómo nos cuidamos y cómo cuidarnos especialmente en el entorno laboral, con las siguientes líneas sobre el informe de buenas prácticas para la promoción de la salud mental en el trabajo, que os dejamos en  nuestro Blog “Life Balance”.

Somos conscientes de que el estrés y los problemas de salud mental en el trabajo están generando un aumento preocupante de los niveles de absentismo laboral, desempleo y discapacidad crónica en la población activa europea, así como suponen un elevado coste para las empresas concretamente en los siguientes términos:
  • disminución del rendimiento de los trabajadores,
  • falta de motivación
  • alta movilidad de las plantillas.


Por este motivo la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (European Agency for Safety and Healt at Work, EY.OSHA) ha publicado un nuevo informe que contiene ejemplos de buenas prácticas destinadas a la promoción de la salud mental en el trabajo (Promoción de la salud mental en el trabajo: informe sobre buenas prácticas – Mental health promotion in the workplace: a good practice report-)

El texto de la EU – OSHA apoya una aproximación donde se integre la salud mental como una entidad con peso propio dentro de las políticas de promoción del a salud mental, seguridad y bienestar de los empleados, dadas las graves consecuencias que tiene la falta de consideración de la existencia de estos riesgos psicosociales o su inadecuada gestión.
Tal y como señalan los expertos de la EU-OSHA, los empresarios y responsables de las políticas empresariales pueden adoptar medidas para proteger de los riesgos psicosociales a sus equipos dentro de la empresa.

Entre estas medidas se incluye:

  • Generar “grupos de salud” para detectar y abordar los problemas que se puedan dar, así como buscar soluciones que tengan en cuenta la participación de empleados.
  •  Implementar políticas sobre salud mental y temas relacionados, como violencia y acoso laboral, o integrar la salud mental como un componente más en las políticas de la empresa.
  • Proporcionar información para recoger síntomas de estrés en los empleados, así como factores de protección frente al estrés.
  • Realizar encuestas anónimas a la plantilla para evaluar el número de empleados afectados por riesgos psicosociales.
  •  Proporcionar feedback a los empleados acerca de las medidas de evaluación y programas llevados a cabo.
  • Realizar cursos de formación para mejorar la capacidad de los empleados para afrontar el estrés laboral.
  • Proporcionar información a toda la plantilla, a través de la Web, sobre las medidas y programas existentes para mejorar el bienestar de los trabajadores.
  • Proporcionar la posibilidad de asistir a sesiones de apoyo o counselling privadas ( preferentemente dentro del horario laboral) programas de asesoramiento educativo muy efectivo para afrontar y aprender a manejar mejor las dificultades puntuales que pueden surgir en la vida profesional, familiar y/o laboral. (+ información  en http://www.obelen.org/lifebalance/LifeBalance/Programas.html)

 Os dejamos el informe al completo en el siguiente enlace para aquellos que estéis interesados: https://osha.europa.eu/en/teaser/eu-osha-presents-good-practices-on-health-promotion-at-the-workplace


Fuente: revista infocop. Número 60. Enero marzo-2013.

+info: https://www.obelen.es/




jueves, 4 de abril de 2013

LOS PADRES DEBEN ESTAR, SIEMPRE QUE SEA POSIBLE, AL LADO DE SUS HIJOS

Describiendo un día laboral cualquiera de una familia con hijos pequeños o adolescentes, en la que ambos progenitores trabajan, sería algo parecido a esto:

“…puede que uno de los padres se levante y salga a trabajar incluso antes de que se hayan levantado sus hijos. En caso de que sí coincidan todos a primera hora, cada uno desayunará rápido y por separado, sin sentarse a la mesa y sin dedicar a este momento al menos veinte minutos, como sería recomendable….quizá uno de los padres pueda acompañarles al colegio, pero es probable que esta compañía sólo llegue al autobús que hace la ruta para llegar a clase, sobre todo cuando los padres trabajan lejos de donde viven... además los niños se quedarán, por norma general en el comedor, sin llegar a casa hasta que acabe el colegio o las clases, acabando su jornada “educativa” a las 17 o las 18 h  o en el caso de los adolescentes a las 14-15 h.
… Y, a partir de este momento, empiezan las verdaderas dificultades para la familia. Se puede considerar afortunada aquella en la que uno de los padres tiene un horario comprimido, un turno de mañana, o trabaja en una empresa en la que existen políticas de conciliación que le permitan hacer coincidir su horario de salida con la salida del colegio de sus hijos….

En cuestiones de conciliación, los niños son los que más sufren y, sin embargo, los que menos voz y voto tienen en este asunto.

Desde la Fundación internacional O’belén, queremos que estas pequeñas notas que a continuación exponemos, ayuden a concienciar a favor de la conciliación, aprendamos desde la óptica que nos compete, empleado, empresa, jefe, trabajador… a  ponernos en el lugar de los niños y niñas, hijos e hijas que en la mayoría de las ocasiones pasan el tiempo en actividades extraescolares o con otras personas que no son sus padres, cuando no es solos en casa, conocidos como “niños llave”. Como padres y madres que llegan cansados en la mayoría de las ocasiones de una larga jornada de trabajo es importante, desde una perspectiva psicológica, conocer qué actividades desearían realizar nuestros hijos/as con nosotros, comunicarnos con ellos y dar valor al tiempo que pasamos con nuestra familia, a pesar de que las cosas en nuestro día laboral no nos hayan salido como esperábamos. 

En este sentido es importante que el tiempo en casa lo utilicemos para convivir y dialogar con nuestros hijos, preguntarles por sus sentimientos y preocupaciones, ofreciéndoles apoyo y escucha para crear, a pesar de la ausencia durante el día, un apego saludable y consistente.

Si bien la buena educación debe trasmitirse en todo el entorno del niño, es en el núcleo familiar donde comienza y donde existe mayor capacidad de influencia, por lo que es responsabilidad de los padres trasmitírselo.Pero, ¿cómo podemos hacerlo cuando apenas tenemos tiempo de estar con nuestros hijos/as y sin perder la paciencia, tras un día de trabajo?

Para conseguirlo, queremos aportar desde nuestra experiencia en el cuidado de la infancia y sus familias, cinco pautas fundamentales:

1. Dar ejemplo: Si los niños ven cómo sus padres se comportan de una forma adecuada y coherente, sin perder la calma, a pesar del día que hayamos tenido, ellos aprenderán por imitación. Así, hemos de tener presente que aunque nuestros hijos sean pequeños, perciben y entienden a su manera lo que le ocurre a sus padres, por lo que es importante ser claros en nuestras actuaciones.

2. Enseñarles directamente: Tantas veces como necesiten, corrigiendo sus errores como si estos los hubieran cometido por primera vez. Debemos de tener en cuenta que no hemos de obligarlos de forma coactiva, sino decirles qué es lo que nos gustaría que hicieran y comprobar que lo han entendido, preguntándoles o pidiéndoles que nos expliquen con sus palabras lo que les hemos transmitido.

3. Refuerzo positivo: Cuando pongan en práctica lo aprendido  o consideremos que lo están intentando debemos elogiarles y reconocer el mérito, una mirada y una sonrisa, una caricia o un simple gesto de complicidad, es mucho más gratificante para nuestros hijos que cualquier regalo. Esto les hace sentirse bien y procurarán repetir el comportamiento. 

4. Comunicar sentimientos: Es importante que siempre haya tiempo para hablar en familia y que además de ocupar un tiempo para el diálogo, mientras compartimos alguna actividad gratificante con nuestros hijos, a pesar del duro día,  dediquemos tiempos diferentes a cada uno de ellos, diferenciando necesidades, sentimientos y ofreciendo concesiones en función de la edad, de las preocupaciones o demandas que nuestros hijos nos hagan, dando importancia así a la individuación de cada uno. Que se sientan escuchados y si en un momento, por falta de tiempo no podemos ofrecerles lo que nos piden, no olvidar que siempre hay otro momento para recordarse lo y dárselo, sin que quede en el olvido.

5. Constancia y rutinas: a pesar de que a veces no podemos pasar todo el tiempo posible con nuestros hijos, es muy importante mantener las rutinas que estructuran su vida y ser muy constantes y sistemáticos con las pautas y normas de casa y no sentirnos culpables por ello, más cuando apenas estamos poco tiempo con nuestros hijos y cambiar esta forma de ver las cosas pensando que con las normas, las rutinas y nuestra sistematicidad estamos educando a nuestros hijos/as con calidad y dando verdadero valor a nuestro y su tiempo en familia.

Nuestra Fundación quiere acercar  a través de sus programas  Life Balance la importancia de cuida a las familias de los trabajadores ya que consideramos que no sólo es importante que el empleado, padre/madre, tenga en cuenta estos criterios, sino que desde las empresas se potencie el pensamiento en nuestros menores, que son el futuro,  proporcionando a los empleados medidas para conciliar, formación en temas educativos, estrategias para el cuidado de calidad  de los hijos/as, hábitos saludables en la familia,  desde el ámbito laboral de tal forma que además de proporcionar atención y estrategias educativas especializadas a nuestros trabajadores directamente cuidamos a sus familias y a nuestra infancia.


A través de los siguientes dibujos, podemos ver como los niños desean que sus padres estén mas tiempo en casa y la importancia que le dan al tiempo que pasan o les gustaría pasar con sus padres.


 Así  Reflexionemos,  pues "una imagen vale más que mil palabras".



Fuente imágenes: concurso escolar “¿Cuánto tiempo tienes para mí? realizado por ARHOE  ”Asociación para la racionalización de los horarios españoles”.

martes, 19 de marzo de 2013

PERCEPCIÓN DE LOS RIESGOS PSICOSOCIALES Y HÁBITOS DE SUEÑO




La incapacidad para dejar de pensar en el trabajo durante el tiempo de ocio puede ser un importante vínculo en la relación entre el estrés laboral y el sueño.




El trabajo ocupa un papel fundamental en la salud y bienestar de los ciudadanos. En la actualidad, casi todas las instituciones orientadas a la protección de la salud de los trabajadores se preocupan significativamente por el estudio de los factores psicosociales en el entorno laboral. El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo los define como "aquellas condiciones que se encuentran presentes en una situación laboral y que están directamente relacionadas con la organización, el contenido del trabajo y la realización de la tarea, y que tienen capacidad para afectar tanto al bienestar o a la salud (física, psíquica o social) del trabajador como al desarrollo del trabajo. 

Desde la Fundación Internacional O’Belén queremos hacernos eco de que el día 20 celebramos " el día mundial del sueño" y la importancia que tiene un descanso adecuado para nuestras vidas. Por ello queremos mostraros los resultados obtenidos en diferentes investigaciones que han demostrado que los riesgos psicosociales y los hábitos de sueño tienen una repercusión directa sobre distintos aspectos laborales como el incremento de la accidentabilidad, el aumento del absentismo, el deterioro del rendimiento, así como efectos negativos sobre la salud física y psicológica  de los trabajadores.
La forma en la que los trabajadores perciben los riesgos psicosociales en sus puestos de trabajo es un aspecto clave que determina la aparición de estrés y sus efectos inmediatos sobre la salud. En concreto, una de estas consecuencias es la alteración del sueño, pieza clave en la salud física y psicológica de los trabajadores.
Aspectos como la calidad y cantidad de sueño, los patrones de descanso y los hábitos de sueño, así como la percepción subjetiva que tienen los individuos de su sueño, determinan en gran medida la salud y el bienestar general.

En la sociedad actual, estos parámetros del sueño están modulados, entre otros, por las demandas laborales.

Diferentes estudios encuentran que las personas sometidas a situaciones que producen tensión laboral muestran cambios en índices biológicos de estrés, como el cortisol o en parámetros cardiovasculares, que son indicativos de un estado de hiperactivación fisiológica, dicha activación afecta a la calidad del sueño.
El sueño es mucho más que un placer: es una necesidad para nuestro bienestar, en todos los planos de nuestra vida.
Akerstedt (2002) analiza la relación entre distintos factores con el estrés laboral y la presencia de alteraciones del sueño. Sus resultados indican que la existencia de las altas demandas laborales, bajo apoyo social y carga física en el trabajo, está asociada con alteraciones del sueño. Los autores señalan que la incapacidad para dejar de pensar en el trabajo durante el tiempo de ocio puede ser un importante vínculo en la relación entre el estrés laboral y el sueño.

Posteriores investigaciones encuentran que la calidad y la alteración de sueño es un predictor de la carga mental en el trabajo, a diferencia de otros factores, que también son significativos, como las demandas laborales, el bajo apoyo social, el género femenino o la falta de ejercicio.
El objetivo del presente estudio es analizar las relaciones existentes entre los hábitos de sueño (calidad de sueño, estabilidad en los hábitos de sueño y somnolencia por el día) y los riesgos psicosociales que perciben los trabajadores (apoyo organizacional, nivel de recompensas, control, demandas cognitivas, desequilibrio demanda-control, desequilibrio demanda-recompensas y percepción global de riesgo).

En la investigación, participaron 117 trabajadores de diferentes sectores profesionales a los que se les aplicaron dos cuestionarios uno relacionado con los factores de Riesgos Picosociales y el otro con Hábitos de Sueño. Los resultados muestran que la calidad del sueño y la facilidad para conciliar el sueño interaccionan con aspectos como apoyo organizacional, que ayuda a mitigar el estrés organizacional y a motivar a los colaboradores; de igual modo ocurre con que los trabajadores tengan la posibilidad de elegir y determinar qué tareas realizar, así como los métodos de trabajo, los lugares donde trabajar y, en general, la capacidad que tienen para intervenir en las decisiones que afectan al trabajo en sí.

El índice de desequilibrio en la percepción entre las demandas laborales y las recompensas que los trabajadores obtienen muestra una relación negativa con la calidad de sueño, de manera que los trabajadores con menor desequilibrio entre la demanda laboral y las recompensas recibidas muestran una mejor calidad de sueño.
Por otra parte, la variable somnolencia mostró una relación con el índice de desequilibrio demanda-control, así, los trabajadores con niveles más bajos de somnolencia por el día mostraban un índice de desequilibrio más bajo, lo que indica un menor riesgo laboral percibido en las personas con menor somnolencia por el día.

Las relaciones encontradas entre los factores de sueño y los riesgos psicosociales muestran que los trabajadores que poseen una mayor calidad de sueño perciben un mayor apoyo organizacional y un mayor control, es decir, perciben mejor las relaciones que se establecen con compañeros y superiores y además expresan más posibilidades en su trabajo para determinar las tareas y los métodos de trabajo, así como en la toma de decisiones. Además, los trabajadores con mayor somnolencia por el día perciben un mayor desequilibrio entre las demandas de su puesto y el control que tienen sobre las mismas.

Los hallazgos de este trabajo suponen un paso para la intervención en los hábitos de sueño de cara a reducir o aliviar los problemas físicos y psicológicos generados por la percepción de los riesgos laborales en los trabajadores. En el sentido inverso, la reducción de la percepción de los riesgos podrá mejorar los hábitos de sueño.

Fuente: Infocop. Eva Mª Díaz-Ramiro, Susana Rubio-Valdehita, Lourdes Luceño-Moreno y Jesús Martín-García.Universidad Complutense de Madrid

martes, 12 de marzo de 2013

UN MAL JEFE PUEDE DAÑAR EL CORAZÓN, UN BUEN JEFE ALARGARLE LA VIDA

¿Se ha planteado alguna vez que la actitud de su superior puede repercutir en su salud? 



Haciéndonos eco de que el día 14 de marzo se celebra el día de la prevención del riesgo cardiovascular, vamos a hablar no sólo de lo importante que es tener un ambiente saludable en la oficina, ya que como empleados pasamos muchas horas de nuestra vida en el entorno laboral, sino lo importante que es también rodearse de buenos profesionales y mejores jefes, ya que estos influyen en la esperanza de vida de sus trabajadores y pueden ser perjudiciales para su corazón. Y no lo mencionamos en sentido figurado…;

Un equipo de investigadores suecos a  través de un estudio realizado basado en administración de un cuestionario a más de 3.000 empleados varones de la zona metropolitana de Estocolmo y durante aproximadamente una década, estudiaron la experiencia laboral de cada participante, analizando cómo se sentían en su entorno de trabajo, entre otras variables. Los individuos debían definir la actitud de su jefe, si era buen comunicador, dejaba claros los objetivos, sabía adaptarse a los cambios, etc.
Además, los investigadores controlaron si los participantes sufrían algún problema de salud, prestando especial atención a la existencia de cardiopatías isquémicas, un trastorno que se produce cuando el flujo sanguíneo que llega al corazón no es suficiente (cuando esta interrupción es duradera tienen lugar los infartos).
Al analizar sus datos, los investigadores comprobaron que había más casos de problemas cardiovasculares entre aquellos que manifestaban sufrir a un mal jefe. "Y la asociación era más clara cuanto más tiempo llevara el participante trabajando en el mismo sitio, lo que sugiere un efecto acumulativo", explican los autores en su trabajo, que se publica en la revista 'Occupational and Environmental Medicine'.
Aunque estos científicos no han podido aclarar las posibles causas de esta relación, sí sugieren que la clave puede estar en el estrés que sufren los empleados sometidos a una dirección poco adecuada, un factor que en otras ocasiones ya se ha señalado como capaz de elevar el riesgo cardiovascular.
"Si esta asociación concreta entre actitudes de dirección y cardiopatía isquémica es causal, sería necesario promover intervenciones en los lugares de trabajo que se centraran en el comportamiento de los jefes, para conseguir que se dieran objetivos claros de trabajo, información y el poder adecuado a las responsabilidades de cada uno".

Desde la Fundación Internacional O`Belén consideramos  la importancia de ser un buen jefe, ya que la actitud de un superior puede influir en la esperanza de vida de los trabajadores. 
Esto se justifica por cifras como la de un estudio realizado por el Instituto Finlandés de Salud Laboral en el que se refleja que las personas bajo la supervisión de un buen jefe tienen un 27% menos de riesgo de enfermar.
"Un buen jefe es un determinante de salud que disminuye los riesgos de padecer ciertas enfermedades",afirma Antonio Hernández, especialista en Medicina del trabajo. "Cuando estás mal emocionalmente eso se refleja en tu cuerpo".
Un mal ambiente laboral, un liderazgo ambivalente, el estrés y la ansiedad que provoca un mal jefe pueden derivar en un ritmo cardiaco descompensado, trastornos del sueño, problemas gástricos... y  esto trae malas consecuencias  para la propia empresa ya que sabemos que sólo cuando uno está relajado dedica su energía al trabajo y no a agentes externos.
Así es importante que conozcamos ¿de qué está hecho el jefe saludable? Hernández 
asevera que "Es alguien que sabe recompensar, distribuir la cantidad de trabajo y, sobre todo,que identifica rápidamente los conflictos por los que puede estar pasando su empleado".

Algunas prescripciones que la Fundación O'Belén hace  de un “buen jefe" contarían con:
-Ofrecer una visión concreta de los procesos:Traslada su perspectiva y compartir con 
sus empleados la información.
-Dar competencias: Forma, enseña, capacita y sabe delegar en los miembros de su equipo.
-Desarrollar: Evalúa el desempeño de sus colaboradores. Premia los buenos resultados y ayuda y proporciona herramientas para a corregir los errores.
-Ser Optimista: Crea un buen ambiente de trabajo; se divierte trabajando y lo contagia.

¿Se anima a autoevaluarse?